El tratamiento de estas categorías está generalmente prohibido, salvo que se aplique una excepción específica.
Datos que revelan el origen racial, las opiniones políticas, las creencias religiosas, la afiliación sindical, datos genéticos, datos biométricos con fines de identificación, datos de salud, la vida sexual o la orientación sexual. La trampa del examen consiste en suponer que cualquier dato sensible pertenece a una categoría especial: solo cuenta la lista del artículo 9.