Cuanto mayor sea el riesgo para los derechos, la seguridad o la sociedad, más estrictas serán las obligaciones.
El Reglamento de Inteligencia Artificial clasifica los sistemas según su nivel de riesgo: inaceptable (prohibidos), alto (controles estrictos), sujeto a obligaciones de transparencia (obligaciones limitadas) y mínimo (libres). La trampa del examen consiste en confundir las obligaciones de transparencia con las normas aplicables a los sistemas de alto riesgo.