Cifrado: solo funciona si el dispositivo está bloqueado y las claves están protegidas
El cifrado protege los datos de un dispositivo perdido o robado, pero solo si este está bloqueado y las claves de recuperación se mantienen protegidas.
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El cifrado del dispositivo transforma los datos de su ordenador portátil o teléfono para que sean ilegibles sin la clave de descifrado correcta. Si alguien roba su dispositivo, pero este está bloqueado, no podrá acceder a sus archivos, correos electrónicos ni contraseñas. Sin embargo, si el dispositivo está desbloqueado o la clave de recuperación está escrita en una nota adhesiva pegada al ordenador portátil, el cifrado no ofrece ninguna protección. Imagine el cifrado como una cerradura robusta en una caja fuerte: solo funciona si realmente cierra la puerta de la caja y esconde la llave en otro lugar.
Un truco habitual en los exámenes consiste en presentar un supuesto en el que un dispositivo está cifrado, pero se ha dejado desbloqueado, o en el que la clave de recuperación se guarda en la misma bolsa que el dispositivo. En ambos casos, los datos no están protegidos. Otra trampa: el cifrado no protege contra programas maliciosos ni ataques en línea; únicamente protege los datos en reposo. Para comprobar si lo ha entendido, pregúntese: «Si el dispositivo está apagado o la pantalla está bloqueada, ¿están seguros los datos?». Si la respuesta es no, el cifrado no funciona correctamente.
Para recordar la idea clave, utilice la regla mnemotécnica «Bloquee y esconda»: bloquee el dispositivo y esconda por separado la clave de recuperación. Una comprobación rápida: imagine que deja su ordenador portátil cifrado en un tren. Si el ladrón no puede leer sus archivos porque el dispositivo está bloqueado y la clave está en casa, el cifrado ha cumplido su función. Si el ladrón puede acceder a cualquier contenido, el cifrado ha fallado.
¿Por qué cifrar un ordenador portátil o un teléfono?
Para proteger los datos almacenados si el dispositivo se pierde o es robado.