Cortafuegos: filtro de tráfico basado en reglas
Un cortafuegos filtra el tráfico de red con arreglo a unas reglas, pero no puede sustituir la instalación de parches, la MFA ni un comportamiento seguro.
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Un cortafuegos actúa como controlador de acceso de su red: inspecciona los paquetes de datos entrantes y salientes y los permite o bloquea en función de un conjunto de reglas predefinidas. Por ejemplo, podría bloquear todo el tráfico procedente de una dirección IP sospechosa o impedir conexiones salientes no autorizadas de programas maliciosos. A diferencia del software antivirus, un cortafuegos no analiza los archivos en busca de virus ni elimina infecciones; únicamente controla el flujo de tráfico, por lo que constituye una primera línea de defensa, no una solución de seguridad completa.
Al abordar preguntas de examen, recuerde que un cortafuegos no puede aplicar políticas de contraseñas, gestionar la autenticación de usuarios ni corregir vulnerabilidades del software mediante parches. Si un supuesto describe a un empleado que hace clic en un enlace de phishing, un cortafuegos por sí solo no impediría que el programa malicioso se ejecutase una vez permitida la conexión. Además, un cortafuegos no cifra los datos; para ello se necesita una VPN o HTTPS. Un truco útil consiste en imaginar el cortafuegos como un portero que comprueba la identificación en la entrada, no como un guardia de seguridad dentro del edificio.
Para comprobar si lo ha entendido, pregúntese: si una amenaza elude el cortafuegos porque una regla permite el tráfico, ¿qué otros controles podrían detectarla? La respuesta es la instalación de parches, la MFA y la concienciación de los usuarios. Recuerde: el cortafuegos filtra, pero no corrige; reduce la exposición, no elimina por completo el riesgo.
¿Para qué se utiliza un cortafuegos?
Para filtrar el tráfico de red de acuerdo con unas reglas.