Su objetivo es reducir la dependencia de un proveedor y favorecer la portabilidad de los datos en el mercado de servicios en la nube.
El Reglamento de Datos le concede el derecho a cambiar de proveedor de servicios en la nube y portar sus datos; la trampa del examen consiste en confundirlo con el derecho a la portabilidad de los datos previsto en el GDPR.