La IA puede agilizar la redacción, pero la responsabilidad sigue recayendo en el usuario o la organización.
Antes de utilizar un resultado generado por IA en un documento oficial, revise su exactitud, sus fuentes, sus sesgos, su confidencialidad, su tono y las restricciones legales; la trampa del examen consiste en tratar el resultado de la IA como una versión definitiva, en vez de como material en bruto.