Es útil incluso sin programación: los flujos de trabajo, las políticas, las listas de comprobación y las hojas de cálculo se benefician de ella.
Dividir un problema en partes más pequeñas que puedan resolverse por separado. Trampa del examen: confundir la descomposición con la abstracción (ignorar detalles) o el reconocimiento de patrones (detectar similitudes).