DNS: traductor de nombres de dominio a direcciones IP
El DNS traduce nombres de dominio legibles para las personas en direcciones IP; la trampa del examen consiste en confundir un fallo del DNS con un fallo de la red.
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DNS significa sistema de nombres de dominio (Domain Name System). Funciona como una guía telefónica de internet: cuando escribe un dominio como «example.com», el DNS busca la dirección IP correspondiente, como 93.184.216.34. Sin el DNS, tendría que memorizar números para cada sitio web. El contraste clave es que el DNS se encarga de la resolución de nombres, no del transporte de datos. Si el DNS falla, no podrá acceder a los sitios por su nombre, pero herramientas como ping o traceroute dirigidas a una dirección IP pueden seguir funcionando perfectamente.
Un truco habitual en los exámenes consiste en presentar una situación en la que un usuario puede acceder a un sitio web mediante su dirección IP, pero no mediante su nombre de dominio. Esto apunta directamente a un problema del DNS, no a una interrupción de la red o de internet. Otra pista: compruebe si fallan varios dominios; eso indica un posible problema con el DNS local, mientras que el fallo de un solo dominio podría deberse a los registros DNS de ese dominio. Recuerde también que el DNS utiliza el puerto UDP 53 para las consultas y el puerto TCP 53 para las transferencias de zona; por tanto, si esos puertos están bloqueados, la resolución falla.
Para comprobar rápidamente si lo ha entendido, pregúntese: si puede hacer ping a 8.8.8.8, pero no puede navegar por «google.com», ¿qué falla? La respuesta es el DNS, no su conexión a internet. Una regla mnemotécnica: DNS = servicio de nombres de dominio (Domain Name Service), no servicio de red de datos (Data Network Service). Mantenga clara esta distinción para no confundir la resolución de nombres con la conectividad.
¿Qué función cumple el DNS?
Traduce nombres de dominio legibles por las personas en direcciones IP.